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domingo, 22 de septiembre de 2013

La escala humana


Docu, altamente recomendable: LA ESCALA HUMANA.

Huimos de lo rural a lo urbano y construimos las ciudades, ciudades que ahora nos construyen a nosotrxs. El cemento nos da forma y modifica nuestros modos de vida, nuestras relaciones sociales. El protagonista de nuestras ciudades es el coche, él tiene más espacio para moverse que nosotros lxs peatones. La ciudad esta pensada para él y los pocos lugares para ser usados por nosotros quedan comercializados, las plazas públicas son extensiones de los bares, cuando no de los centros comerciales, no nos queda ni espacio para pararnos en ellas pues las terrazas ocupan los adoquines de estas. Los pocos bancos para sentarse son monoplazas, para que no podamos compartir el espacio callejero con el vecino, para que ni siquiera nos tengamos que rozar. Cada vez vemos menos parques al aire libre, pues los construyen en el interior de las urbanizaciones para que nuestrxs hijxs no tengan que salir a la calle para jugar. Nos estamos encerrando entre paredes de hormigón y estamos tapiando la vida pública y así cada día nos cuesta más compartir con el otro, cada día es más difícil construir comunidad y cada día me cuesta más ser ciudadana de estos monstruos de ladrillo, asfalto, contaminación y consumo.




viernes, 8 de marzo de 2013

SOMOS MANADA.


Hoy 8 de marzo no queremos flores, no queremos regalos, tampoco queremos felicitaciones. Queremos nuestros derechos, queremos dinamitar los privilegios concedidos al macho y volar el patriarcado.
Hoy salimos a gritar que estamos hartas de la dominación patriarcal de la que ocurre aquí y de la que ocurre allá. Del varón misógino, del machista de izquierdas y del de derechas. De escuchar gilipoyeces como “hoy el feminismo no tiene sentido” de aguantar insultos, de soportar hasta la saciedad la famosa categoría de “feminazi” solo por defender lo que nos pertenece, nuestra dignidad, nuestros derechos, la igualdad.
Todos los días son días de lucha, pero hoy 8 de marzo salimos para visibilizar nuestras reivindicaciones, para vestir Madrid de violeta y empoderarnos las unas a las otras.
Porque estamos cansadas de que se minimicen nuestras quejas y que nos sigan cerrando la boca. ¡CALLADAS NO ESTÁMOS BONITAS!, vamos a seguir gritando y a organizar nuestra rabia para acabar con las injusticias y las agresiones que sufrimos día tras día.
Porque no queremos vuestros piropos, queremos vuestro respeto, porque no necesitamos vuestra protección necesitamos vuestro apoyo. No queremos ser las victimas queremos ser las empoderadas, las rebeldes, las autónomas. Queremos ser nombradas, no queremos estar a la sombra. No seremos más las esclavas, no seremos más las sumisas, no seremos más las invibisibles.
Autodefensa feminista en contra de las agresiones simbólicas, teóricas, físicas o verbales. Porque nuestros cuerpos no se pegan, no se violan, no se matan… Porque nosotras somos las dueñas y por ello decidimos y porque a pesar de haber sido educadas en el miedo no lo tenemos.
Hoy caminamos juntas y seguimos los pasos de todas las que hace ya tiempo comenzaron este camino, porque ellas también eligieron no tener miedo. Pues somos valientes por mucho que se empeñen en retratarnos como princesas frágiles.
Hartas de los estereotipos de género que nos aprisionan, pues no existe una manera de ser mujer sino tantas maneras como mujeres en el mundo. Porque no somos domesticables, no tenemos por qué ser madres a la fuerza, ni porque ser amas de la casa, ni señoritas de nadie, ni esposas, ni sirvientas, ni dóciles, ni santas…
La lucha será de todas y para todas, hay que destejer tanta maraña de envidias y competencias para hilar con sororidad lazos que nos unan en el proceso de emancipación y de lucha contra la opresión.
HOY ES OCHO DE MARZO, PERO NUESTRO DÍA SON TODOS, PORQUE SIN NOSOTRAS NO SE MUEVE EL MUNDO.



Pau

martes, 22 de enero de 2013

TAMBIÉN ES VIOLENCIA


A medida que voy avanzando en mi trabajo de campo sobre la industria de la estética me voy dando cuenta de lo mucho que apesta este mundo. Un espacio más donde el cuerpo femenino se convierte en objeto sometido, en mercancía exigible.
 La publicidad, las revistas, las pasarelas, los centros estéticos, los maniquís de las tiendas de moda… nos muestran una imagen de una mujer icono. Una mujer  sin redondeces, sin estrías, sin manchas “antiestéticas”, sin un solo pelo, sin un gramo de grasa, sin pliegues, sin piel de naranja… No nos  están mostrando un cuerpo, nos imponen un patrón, una norma. Son  cánones de belleza que funcionan como perfectas herramientas de control social, ya que sí estas fuera de estereotipo marcado no eres bella.   De esta manera comienza el estigma, se inicia la lucha interna por llegar a convertirnos  en ese cuerpo que nos venden.  Así nos sometemos a dietas, a duras sesiones de depilación, a torturas en las máquinas de los gimnasios y un sinfín de locuras más que hemos normalizado y no cuestionamos.

 Algunxs pensarán que estas actividades no están de más, ¿Qué problema hay en cuidarse un poquito? A todxs nos gusta vernos bien  ¿Realmente existe alguna persona capaz de vivir  fuera de estos constreñimientos?, ¿Realmente vivimos esta sarna con gusto?




¿Que ocurre cuando esto se transforma en una carrera por la conquista del cuerpo ideal?, En algún punto de esta carrera, entra la industria médico-estética, las nuevas tecnologías, las operaciones quirúrgicas y así los cuerpos comienzan a convertirse en plastilina. Cuerpos que se pueden modificar a base de bisturí y botox.
Industria que crea mujeres inseguras por tener un culo más ancho de lo establecido, porque su vientre no es liso, porque sus pechos no tienen el tamaño “admirable”, y por un sinfín de características más, que el mercado nos  quiere vender como imperfecciones pero que no son más que realidades.   
Nada peor que lo inalcanzable: comienzan los complejos, las frustraciones, incluso los odios a nuestra propia identidad a nuestro propio cuerpo.
 Esta presión sobre el cuerpo, este control que nos exige ser siempre bellas, esas normas sociales que nos exigen estar bien depiladas, bien maquilladas, bien vestidas, bien peinadas, bien “cuidadas”, delgadas, estilizadas, exuberantes …  
                                  
                                TODO ESTO, MUJER, TAMBIÉN ES VIOLENCIA!

A las gordas que aman su cuerpo y lo exhiben orgullosas, a las valientes que no se depilan, a las que les da igual mostrar sus  piernas marcadas por la celulitis, a las que  estigmatizan como feas pero se adoran como son, a las que alguna vez tuvieron que soportar motes como: ballena, foca, jirafa, palillo, spaghetti, plana… pero que a pesar de todo viven sin complejos. A todas ellas un gigantesco ¡OLÉ! Tenéis mucho que enseñarnos.


Pau

lunes, 1 de octubre de 2012

Desde mi rabia.


Estos días tras las manifestaciones del 27-28 y 29 S, he visto mucha mierda y también mucha esperanza en las calles de Madrid.

La mierda más vergonzosa las imágenes de la brutalidad policial, que han ciruclado a través de pantallas de ordenadores, móviles, algunos canales de televisión y  que han sido portadas de la prensa nacional e internacional.

Lo peor de todo esto, es que aunque el horror haya llegado a las retinas de gran parte de la sociedad, probablemente y no dentro de mucho tiempo, estos hechos acabarán olvidándose. Se borraran de las cabezas de la inmensa mayoría española, porque la barbarie que circula diariamente alrededor de nosotras desgraciadamente acaba aceptándose, al no ser que la sangre nos salpique o nos caiga cerca.

Y entonces... ¿que nos queda?, ¿cuanto más vamos a tener que aguantar?, ¿cuantos palos literales vamos a tener que recibir?, ¿cuanta violencia estructural somos capaces de soportar?, ¿cuanto más nos tienen que apretar la soga al cuello y ajustarnos nuestros cinturones, mientras los suyos siguen bien holgados?

No seré yo la primera en tirar la piedra., sinceramente me falta el valor (aunque no me falten ganas), y ante esos animales disfrazados de robocots me hago muy pequeñita. Tal vez porque aún no me falta el pan, tal vez porque tengo la suerte de poder seguir estudiando, tal vez porque tengo la suerte de tener unos padres que cuidan de mi y que me dan un techo, tal vez porque la capacidad de aguante y adaptación del ser humano es asombrosa... pero tal vez ya me estoy empezando a cansar y acumular demasiado odio y ya se sabe que quien siembra el odio recoge la rabia. Tampoco voy a sentarme ni a formar cordones humanos levantando las manos y gritando "Estas son nuestras armas" pues los poderosos ignoran y se rien de las armas que usamos, el poder se rie de nuestra voz.  No voy a esperar a llevarme un porrazo, no voy a poner  yo la otra mejilla, pero ni mucho menos voy a ser yo quien abuchee a esos pocos compas valientes capaces de enfrentarse a los maderos, a esas que son capaces de contestarles con la medicina que ellos usan, con el jarabe de palo,con un par de cojones, con un par de ovarios, en todo caso los aplaudiré y  las defenderé, no voy a tirar piedras sobre mi propio tejado.


Estábamos dormidos, despertamos pero aún queda rebelarnos y defendernos de las agresiones de estas bestias ¿Por qué la violencia que se ejerce contra el pueblo se legitima y la del pueblo contra el poder se tacha de terrorismo? Estos mercenarios gozan de la más absoluta impunidad, pues son perros de los que también han creído ser nuestros amos.

Hoy como ayer, quien tortura, quien asfixia, quien mata es el mismo, pero se oculta tras la hipocresía de una mascara ensuciada con el nombre de democracia. No nos engañemos y no tengamos miedo de llamar a las cosas por su nombre, vivimos bajo la dictadura del capitalismo salvaje y hoy la guerra es en muchos frentes y en todos los países.

El mundo está patas arriba y sí, soy realista, no tiene solución. Pero la realidad no puede paralizarnos, no vamos a llegar a la perfección, la bola ya se ha hecho muy grande y el sistema no va a caer, pero podemos y debemos mejorarlo. Hoy oponerse y desobedecer es nuestra forma de supervivencia local, regional, nacional y mundial, hoy como ayer la lucha es el único cámino.


Pau

viernes, 9 de marzo de 2012

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego...

"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego"

Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.

Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.

Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.

                             Simone Seija Pareyro.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Sahara libre!

"A todos los saharauis que esperan 
entre las sombras del terror 
el día de la definitiva libertad.
Entre las calles 
enrejadas del olvido,
las manos atadas
a las espaldas del tiempo,
hierven tus desordenados 
huesos de porcelana
 Rumores me traen 
tu reciente olor añejo.
La leyenda crece
con tus lamentos al alba.
Mientras, 
tus sueños vagan condenados
esquivando uniformes y espías.
Sin embargo
más allá de tus labios rotos,
de la mirada oscura y ausente,
se adivina tu laudable sonrisa de gloria.
Tu firmeza de acacia solitaria.
Tu fiel esperanza de libertad y primavera."


Poema de MOHAMED SALEM ALDEFATAH, EBNU.

Fotografía:  Tomada en mi viaje por Sahara Occidental (territorio ocupado) concretamente en la 
arena del km 25 ciudad de Dakhla 




domingo, 19 de febrero de 2012

UTOPÍA

Reflexiones sobre una palabra que evoca tantas sensaciones....

Siempre que pienso en una utopía se me aparece en la cabeza como algo inalcanzable, o al menos difícil. 
Creo que esta palabra ha sido cargada de numerosas connotaciones negativas, incluso se suele utilizar como un sinónimo de imposibilidad. Por ello a la gente con sueños e ilusiones, a la gente emprendedora, a la gente con metas y grandes objetivos, a la gente con ganas de vivir , se les tacha de utópicos usando este calificativo con afán de infantilizar y desmotivar, incluso rayando las ganas de ridiculizar.  Pero... ¿Qué sería de las personas sin sus sueños? ¿Qué hubiera sido de la humanidad sin sus ideales? En realidad ser utópicos es imprescindible, la utopía no es una quimera. La utopía puede llegar a materializarse en el momento que comenzamos a creer en ella, pues hacia ella nos dirigiremos.

 La negatividad con la que se ha cargado este concepto, no es más que una forma de intentar generar pasividad en el hombre y su uso se articula de tal forma para provocar y producir personas limitadas, pues no interesan humanos críticos y disconformes, no interesan humanos que piensen y actúen en pro de sus propias utopías o en pro de utopías compartidas, a fin de cuentas, lo que no le interesa a este sistema es gente capaz de cambiarlo.

Y esto se demuestra desde uno de los pilares más básicos de la socialización del individuo, la escuela. Lugar dónde se enseña a acumular conocimientos a almacenarlos y a expulsarlos mecánicamente, abusrdamente con el fin de crear personitas que se adecuen al sistema mercantil para que sean buenos productores y consumidores. La escuela engendra seres muertos en vida.
Al entrar en la escuela entramos en una carrera de competitividad, donde nos enseñan que hay que ser siempre mejor que el compañero de al lado para triunfar. Pero no nos enseñan a amar al otro, ni a nosotros mismos, no nos enseñan a satisfacer nuestros deseos ni a luchar por nuestros sueños y evidentemente no nos enseñan a ser útopicos; y así poco a poco nos volvemos locos frustrados sin saber muy bien lo que aquí puñetas pintamos. Así crecemos trabajando para sobrevivir y sobreviviendo para consumir ahogados en un círculo que nos deja muy poco espacio para reproducir lo que de humanos tenemos. Quien reprime sus deseos y no persigue sus utopías esta viviendo una vida carente de sentido alguno.

Sinceramente no nos lo han puesto fácil para ser utópicos, pero que carajo...
"¡Seamos realistas, exijámos lo imposible!"




PAU

martes, 23 de agosto de 2011

POR FATU.

En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Así empezaba un artículo de Saramago que publiqué en este blog antes de partir hacia Guinea-Bissau. Ahora que he vuelto y llevo un mes y medio en España, tristemente debo recuperar esta afirmación para hablar de lo siguiente.
Todos somos conscientes de que nuestra estancia en el mundo es efímera y vivimos con la seguridad de que algún día moriremos.  Pero en nuestra cotidianidad ella no está presente, pues no es una compañera agradable y es natural que nos desprendamos de ese vaho frio que desgaja solo el hecho de pensar en el fin de este milagro, que es la vida.
Pero en África las cosas cambian, la muerte está siempre ahí, acechando a hombres, mujeres, adultos, jóvenes y niños y ella siempre se lleva a los más débiles. Parece una estampa terrible, pero quizás esa relación tan cercana con la muerte es lo que hace que ellos vivan su presente sin agobios del futuro, ni opresiones del pasado.
Cuando un niño nace en Guinea-Bissau, los padres no sueñan con que su hijo sea periodista, médico, ingeniero… Cuando un niño nace en Guinea, nadie proyecta su futuro, pues es incierto.  Los padres luchan por sacarle adelante,  luchan por la supervivencia, por el plato de arroz diario, porque ese bebe se haga fuerte y sea una persona más que colabore en el sustento de la economía familiar. Pero esta lucha no es fácil, pues continuos enemigos amenazan la fragilidad de una criatura tan débil.
Estos enemigos se llaman: diarrea, neumonía, paludismo, sarampión, desnutrición, falta de saneamiento básico, falta de acceso a agua potable…. Enemigos fáciles de combatir, si el hombre le plantara cara al egoísmo, a la comodidad y a esa terrible venda que muchos aún insisten en llevar sobre sus ojos, su mente y su corazón.
No sólo es que a la mitad del mundo no le importen los muertos africanos, si no que tristemente, interesa mantener este horror para que los gobiernos de los países ricos, las grandes empresas y en especial las farmacéuticas se sigan llenando los bolsillos de dinero y las manos de sangre. Pues estas muertes en el fondo son asesinatos, ya que estas víctimas también tienen sus verdugos.
Alrededor de 29.000 niños y niñas menores de cinco años mueren por minuto por causas evitables.
El hambre no es un desastre natural como nos quieren hacer creer, pues existen recursos suficientes en la tierra para alimentar a 8.000 millones de personas y en el planeta tierra habitamos unos 6.000 millones. Así permitimos que Somalia muera, que en cada familia diariamente ocurra el drama de una pérdida y que se esté produciendo un éxodo masivo.
 Hoy es Somalia, mañana será Zimbabue, pasado Etiopia…. Pero todos los días es ÁFRICA.
Tristemente puedo ponerle cara y nombre a una de estas víctimas. Hoy para mí deja de ser una cifra alarmante de muertes para convertirse en una pérdida real, ella es Fatumata.
Fatu es la niña regordeta de dos añitos, de la que os hablaba en mis mails cuando vivía en Guinea. Un terremoto de energía que se movía por nuestra casa a todas horas y nos mantenía una sonrisa dibujada en la cara. La más pequeña de una familia muy  especial que pasó a ser nuestra familia africana.


ñha filha


 Nunca olvidaré el primer día que la vi, entro en casa sigilosa, por la puerta de atrás, que siempre andaba abierta y se plantó en el salón. Estaba llena de mocos, su tripa era enorme (algo común en muchos niños de Guinea) y llevaba un vestido naranja muy alegre que resaltaba en su piel marrón. Nos miramos, yo sonreí, ella permaneció impasible. Me pareció una niña triste, pero  desde el primer momento me transmitió una ternura especial. Partí unas naranjas y las aplasté para que pudiera beber el zumo, se relamió y enseguida comenzó a sonreír, no sé cuánto tiempo estuve con ella hasta que apareció Cadi, su madre, pero recuerdo que se estableció algo especial, la cogí cariño enseguida. Al cabo de unos días las visitas de Fatu se hicieron usuales, siempre venía acompañada de Augusta y Domingas, sus hermanastras, a las cuales también quiero y recuerdo todos los días.  Fatu correteaba por la casa, se revolcaba por los pasillos, se subía a los colchones, jugaba a matar hormigas, gritaba y balbuceaba ese extraño idioma que tienen los niños y en unos meses se convirtió en la reina de la casa. Tan grande era el afecto mutuo que Domingas comenzó a llamarme “mame di Fatu”  y al final la propia niña comenzó a llamarme mamá.
Un día nos sorprendieron con la triste noticia de que Fatu se marchaba a Barro, otra ciudad. Pues Cadi no podía hacerse cargo de ella y en casa de su hermana la necesitaban, esperarían a que creciera un poco y  pronto Fatu podría trabajar junto a su tía lavando platos.
Allí estaba ella, en la puerta de casa con su mochilita y un gorro protegiéndola del Sol, sin saber muy bien lo que pasaba ni a donde iba, al lado Cadi su madre destrozada por el dolor de la separación. Acompañamos a Fatu y a su abuela a la plaza de Bissorã, recuerdo que era viernes, día de Lumo (mercadillo) y aprovechamos para comprar un vestidito a Fatu. Montaron en un camión y se marcharon, se me formó un nudo en la garganta y al volver a casa sólo sentí un inmenso vacío. La próxima vez que Fatu la niñita de dos años, visitará Bissorã lo haría convertida en una mujer.
Ayer 22 de Agosto del 2011, llamé a Jahir un amigo guineano, la noticia me descolocó y retumbó en mi cabeza. Fatu la hija de Cadi había muerto esa misma mañana. No lo podía creer. ¿Qué había pasado? Tenía fiebre. Fatu nunca habría muerto de esa manera, ni a esa edad en el mundo rico. Y así cuántos niños como ella mueren en el continente olvidado por cada abrir y cerrar de ojos.

“Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.”




PAU

lunes, 30 de mayo de 2011

Bissorã, mi ciudad africana.

Bissorã 25-05-2011


Bissorã es una pequeña ciudad guineana sumergida en el interior del país por un abrazo de naturaleza salvaje, rodeada de mangos, palmeras, baobabs y árboles de cajú.(anacardo)
Es la capital de la región de Oio, una de las más pobres de Guinea-Bissau. Bissorã es una ciudad con una gran carencia de infraestructuras y empobrecida teniendo en cuenta que es la capital de la región.
Toda la actividad se concentra en la plaza. Una rotonda de tierra y cemento en ruinas con unos cuantos bancos de piedra cascada por el paso de los años. En el centro se levanta un gran cartel donde aparecen una pareja de jóvenes abrazándose y el siguiente lema “Jovem rapariga e joven rapaz protegem-se contra o SIDA usando camisinha” (Jóvenes se protegen contra el SIDA usando preservativo) Algo poco efectivo teniendo en cuenta que apenas un 10% de la población habla portugués y sólo el 50% sabe leer y escribir.
Alrededor de esta rotonda se amontonan sombrillas de colores desgatados por el sol y roídas por el tiempo. Bajo las sombrillas se sientan las mujeres exponiendo en una destartalada mesita de madera los productos con los que se ganan unos cuantos francos para sobrevivir. Se venden bananas, mangos, cacahuetes, bollos de harina con azúcar y unas bolsitas de plástico con dos tipos de agua: la filtrada a 50francos y la de pozo a la mitad de precio. También alrededor de la plaza se encuentran unas tiendecitas construidas con chapa, donde se venden productos importados. Los propietarios de estos negocios son gente con mayor poder adquisitivo, la mayoría de ellos, hombres de Guinea-Conakry. Venden leche en polvo, galletas, latas de sardinas, aceite de girasol y Kornabife, una especie de mortadela enlatada con un sabor bastante extraño que me recuerda al paté. Las tiendas más sofisticadas disponen de un generador, donde pueden conectar una nevera y tener durante algunas horas bebidas frescas, lujo que casi nadie puede permitirse comprar.
En la rotonda también se encuentra la discoteca de la ciudad, un edificio fantasma que pocas veces suele funcionar, ya la que apenas hemos ido un par de veces.
Las calles no tienen nombre, excepto “Rua Bianda” (calle de la comida). Un callejón que surge de la rotonda, dónde se agolpan chabolas de madera y chapa que hacen la función de restaurante. En estas casetas, muchas de ellas regentadas por senegaleses, se hacen desayunos y comidas, se cocinan platos de arroz con mafe (salsa de carne o pescado) y bocadillos de huevo o judías pintas. También se vende solo a ciertas horas del día el café Touba, tradicional de Senegal, especiado con clavo y pimienta. Las condiciones de higiene y salubridad son nefastas pero los estómagos africanos están curados de espanto y al mío no le ha costado mucho adaptarse. Paralela a la “Rua Bianda” se encuentra la calle del mercado y los “alfaiates” (costureros). La primera vez que entre al mercado, salí con ganas de vomitar, estas nauseas fueron causadas por el fétido olor que desprendían los pescados expuestos durante demasiadas horas al Sol y recubiertos de innumerables moscas. Los lugares de trabajo de los alfaiates son mesas con máquinas de coser expuestas al aire libre y montones de paños coloridos colgados de un lado a otro de la pared. Tras la plaza, se encuentra” Paragem”, uno de los lugares más ajetreados de la ciudad, allí se concentran los coches esperando  a llenarse para transportar viajeros a otras ciudades del país. Después del centro neurálgico surgen caminos de tierra erosionada por dónde se dispersan las viviendas de adobe y techo de paja o chapa formando un laberinto caótico, extendiéndose varios km como brazos de pulpo que se sumergen entre la vegetación tropical

Los animales en Bissorã campan a sus anchas, merodeando entre los montones de basura que rebosan  en cada esquina e incluso invadiendo las viviendas que carecen de puertas. Cerdos, gallinas, cabras y burros vagabundean libres por los caminos, alimentándose de cualquier residuo. También abundan los perros, esta vez animales sin dueño. Canes pulgosos llenos de heridas abiertas infectadas de moscas y a los que se les transparentan los huesos. Estos chuchos moribundos, son huidizos y somnolientos pues más que caricias reciben pedradas. Las vacas son algo más organizadas, decenas de reses son guiadas y controladas por niños que no superan los 9 años de edad, no dejo de sorprenderme cada vez que me encuentro con esta estampa.
A parte de los animales comunes de granja, están los animales salvajes o animales de mato como los denominan aquí, bastante más difíciles de ver, excepto el “jugudé” (buitre), que abunda como las palomas en cualquier ciudad europea y los diferentes tipos de lagartos y camaleones. En la selva se esconden los monos, gacelas, puercoespines, osos hormigueros, serpientes, a las que se le otorgan poderes sobrenaturales y hienas. A los monos he tenido la suerte de encontrarlos saltando de árbol en árbol, a las gacelas también pues las suelen cazar para comer, también he avistado alguna serpiente pensando que eran inofensivas para más tarde enterarme de que una sola mordedura puede llegar a matar a un hombre. A los que no he tenido el “placer” de conocer son a las hienas, que deben ocultarse en la profundidad de la selva o quizás ser un mito del imaginario guineano. También existen los animales acuáticos que viven en el rio Nora. Allí habitan una pareja de hipopótamos y algunos cocodrilos, aún no los he visto porque suelen llegar en la época de lluvias. Y hablando de animales  no podría faltar la mascota icono de Bissorã, el camello, un autentico sobreviviente. Es un regalo de Gadafi. El pobre animal anda siempre desorientado en un habitad que para nada es el suyo y sin ningún tipo de compañía de su misma especie, pues los otro cinco camelos que venían como paquete en el presente del dictador libio murieron por falta de adaptación. Cada vez que el camello hace acto de presencia por la plaza, forma un cómico revuelo. Los niños corren detrás de él gritando “Camelo, camelooo camelooo!!” y las mujeres huyen, pues el animal alarga su cuello para comer las barras de pan que portan sobre sus cabezas.
Para terminar con la fauna de la ciudad tengo que nombrar el reino de los insectos, muy variopinto por cierto. Las reinas son las termitas, que construyen sus palacios en todos los lugares, son los arquitectos de la naturaleza y sus edificios pueden llegar a medir más de 2 metros. Si te descuidas en menos de un día comienzan la edificación de sus castillos de serrín y arena  en el centro de la habitación. Las casas de las termitas se denominan Baga-baga, y en Guinea tienen connotaciones mágicas.
El cielo que envuelve todo este paisaje es limpio y de un azul resplandeciente exento de polución. Cuando anochece la ciudad desaparece, al menos para mis ojos. No existe la electricidad en todo el país y exceptuando las noches de Luna llena se hace difícil caminar, pero sus habitantes son como los gatos, disponen de una visión nocturna excelente, son capaces de reconocerse a varios metros de distancia en la penumbra e incluso de montar en bicicleta por  los caminos imposibles cubiertos de baches y socavones. Por donde he caído varias veces intentando imitar sus habilidades. Mirar al cielo las noches de Luna Nueva es espectacular pues se encuentra bañado por un mar de estrellas brillantes que parecen velas encendidas en una enorme tarta negra.
No puedo hablar de esta ciudad sin hablar de su gente, sin lugar a dudas lo que me ha cautivado y ha hecho tan agradable mi vida aquí en África. Los guineanos son personas conectadas a la tierra, alejadas del mundo asfaltado donde nada puede crecer. Viven de lo que mamá naturaleza las otorga y conviven en armonía con los animales. Son sinceros y naturales, no se andan por las ramas a la hora de decirte cualquier cosa, para lo bueno y lo malo son claros hasta la médula. Son serviciales y muy hospitalarios, muy rara vez tratan de engañar a un blanco, aunque para ellos seamos símbolo indiscutible de dinero. Si necesitas ir a cualquier lugar y andas algo perdido, son los primeros en acompañarte donde haga falta, hasta el punto de que desmesurada hospitalidad llegue a agobiarnos. Abren las puertas de sus casas confiados y sin esperar nada a cambio y lo entregan todo a pesar de lo poco que tienen. Son gente alegre y sencilla a pesar de vivir en unas crudas condiciones de vida.

PAULA MUÑOZ ANTÓN

domingo, 8 de mayo de 2011

Un día en Bissorã (Guinea-Bissau, África)


Bissorã, 29 de marzo 2011

Mi barrio en Bissorã

Son las 6 de la mañana y las mezquitas de la ciudad comienzan a llamar a sus fieles para acudir al primer rezo del día. Estos cantos penetran en mi sueño y me hacen abrir los ojos, doy un par de vueltas en la cama y feliz me voy a dormir, pues sé que aún me quedan dos horas más de sueño a duermevela entre el cacareo de los gallos, el rebuznar de los burros, el balar de las ovejas y los golpes en la chapa del tejado de algún buitre torpe.

A las 8 de la mañana llega mamá Arminda cargada de energía dispuesta a terminar de despertarnos con su voz quebrada y aguda “lanta djotos! Sol manse!” (levantar dormilones ya ha amanecido). Pegada a las sabanas por el sudor de toda la noche me voy a la ducha, lleno un cubo de agua fresquita de un bidón que tenemos como depósito y me lo tiro por todo el cuerpo. Ahora ya ha comenzado el día. Pongo agua a hervir para hacer té y salgo a la calle para buscar el “matabicho” (el desayuno). Compro un par de barras de pan recién salidas de un horno de adobe a una mujer que las vende en frente de casa expuestas en una mesita de madera. Si ha sobrado tomate de la cena me hago un pantumaca, si no como un mendrugo de pan con azúcar. Cojo la bici y me voy hasta “Mangulum”. Mangulum es el lugar donde se encuentra la Escuela de Formación Profesional y todas las oficinas de los demás proyectos de ADPP, la ONG con la que trabajo. Le han dado este nombre porque es un lugar repleto de árboles de mango. Por el camino la gente me da los buenos días desde sus casas:

-“Bom dia Paula, Kuma ki bu manse?” (Buenos días Paula, ¿qué tal has amanecido?),

-“Manse diritu obrigado” (Muy bien gracias).

Los niños corretean detrás de la bici gritando mi nombre y aquellos que no se lo saben me gritan “branku pelele” (Piel blanca).

Llego a la oficina del Club de Agricultores, proyecto donde estoy de voluntaria. Los días que no voy a Cawal a trabajar con nuestro proyecto de la escuela me voy a otras “tabancas” (aldeas) con Rosenda o Raquel, dos guineanas que trabajan como animadoras de salud. Nos desplazamos en moto para hacer sensibilización sobre enfermedades como cólera, malaria y sida, uso de letrinas e higiene básica. Si no tengo ninguna salida programada me quedo en la oficina escribiendo estos correos como forma de informaros y para entretenerme. También estoy preparando seminarios de formación para los animadores que trabajan en las tabancas junto con los agricultores. Ahora estoy trabajando en un seminario sobre nutrición y otro sobre técnicas de intervención con la Comunidad. De nutrición no tengo ni idea, por eso estoy leyendo un libro y algunos documentos de la FAO, aparte de que cuando voy a Bissau intento descargarme información en internet. Aquí la alimentación es muy pobre y la mayoría de los niños crecen a base de arroz. Desde el proyecto se intenta que los agricultores enriquezcan su alimentación cultivando otros productos para que los incorporen a su dieta además de que puedan aumentar su producción y venderla en los mercados locales para mejorar la economía familiar. La idea es buena, la práctica es complicada, pues el hábito es lo más difícil de cambiar, aunque es cierto que el proyecto está consiguiendo grandes cosas.

Después del día de trabajo solemos hacer una visita a “Kó de Mana Guida” (Casa de Guida), el único rincón de la ciudad donde puedes tomarte algo fresquito. Y ese algo fresquito suele ser una cerveza que realmente se agradece con este calor. Es nuestro momento de evasión, una forma de conectar con la tradición española de las cañas, pero sin tapa, claro está. Este lugar está de camino a casa, y desde que lo descubrimos suele ser parada obligatoria. Ya sabíamos de su existencia antes de llegar porque otros voluntarios nos habían hablado de Guida, tardamos algo en reconocer el bar, ya que aparentemente es una casa típica guineana, que nada tiene que ver con la idea que tenemos interiorizada de bar, por muy cutre que lo pintemos en España. En Guida siempre nos reunimos los mismos y se forma una pequeña familia. En realidad Bissorã es una ciudad enlazada de parentescos, donde todos son primos, hermanos, nietos, abuelos, tíos… es un gran árbol genealógico.

Mientras disfrutamos de la cervecita suele andar el pequeño Fabio correteando por la casa. Fabio es el nieto de Mana Guida, y el niño más encantador de Bissorã. Tiene cuatro añitos y es un puro torbellino de alegría, es imposible pasar un segundo a su lado sin sonreír. Baila y canta el “Waka, waka” con mas estilo y salero que Shakira.

Después de una, dos o tres cervezas, según las ganas y dependiendo de nuestra economía de voluntarios, volvemos a casa, donde nos espera Arminda entre el fogón de carbón cocinando el plato típico: arroz, una ensalada de tomate y alguna que otra variación, que suele ser berenjena, pescado o patata. Cenamos a eso de las siete y media de la tarde, hora a la que el sol se esconde, dejando una increíble imagen en el horizonte y tiñendo el cielo de un rosa amoratado.

Si han comprado gasolina (cosa que rara vez suele ocurrir) encendemos el generador, todo un ritual y se hace la luz. Si no, cenamos a lo romántico, con un par de velas prendidas. Mientras comemos se van uniendo a la mesa diferentes amigos que pasan por enfrente de casa, o conocidos y desconocidos que nos saludan desde la ventana. Como dice el refrán, donde comen dos comen tres, y más en África.

Luego aparece Leopold, nuestro guardián, del que ya os he hablado varias veces. Con una sola mirada ya podemos averiguar las condiciones en las que llega. Si no anda con un trago de más de vino de palma se une con nosotros a la mesa y nos divierte con alguna de sus excéntricas anécdotas. La última novedad que le pasa por su cabecita loca, es irse a Cabo Verde en cayuco. La distancia que separa Cabo Verde con Guinea es realmente grande, pero Leopold piensa, que desde Guinea se avistan las luces de Praia, capital del archipiélago caboverdiano. Sólo tendría que seguirlas para llegar hasta allí. Verdaderamente este viaje sólo puede tener cabida en la cabeza de un gran soñador. Es una travesía imposible para una canoa a remos. Realmente confía en este viaje y tiene la esperanza de que seamos su tripulación.

Si aparece Eldabliu pasamos la noche tocando y cantando, si aparecen algunos niños, jugando, y así cada noche una noche diferente.

La verdad es que me gusta que la casa esté llena siempre de gente, porque le da alegría y vida. Me gusta la forma de vida africana, donde las puertas siempre están abiertas para todo el mundo y donde la gente es hospitalaria y cercana. Pero sinceramente muchas veces echo de menos los momentos de tranquilidad e intimidad. En un país donde todo se comparte, donde las casas muchas veces carecen de puertas o ventanas, donde un mismo cuarto pueden dormir hasta diez personas y las paredes son de papel de fumar, la intimidad se convierte en un reto casi imposible. En Europa es fácil cruzarse con un vecino y ni siquiera compartir una mirada, aquí tus vecinos son tu familia y como tal debes tratarles, se que acabaré echando todo esto de menos. Bueno aún me quedan 2 mesecitos más para exprimir todo lo bueno que tiene este país y seguir disfrutando, y quién sabe si algún día volveré.

PAU








miércoles, 6 de abril de 2011

La Mujer en Guinea-Bissau.

Bissorã, 5 de abril del 2011

No dejo de impresionarme con la mujer guineana. Fuerte, temperamental, sufridora, terrenal y trabajadora. Son luchadoras natas, el pilar que sustenta el hogar y la familia. Eternas cuidadoras de enfermos, ancianos, niños propios o ajenos y maridos que a menudo deben compartir con otras. Viven al servicio de los demás. Desde muy niñas aprenden y asumen sin rechistar su rol, pero no pierden la alegría y el humor además de que cualquier excusa es buena para bailar hasta la extenuación.
Parecen llevar las riendas en la sociedad por su fuerte carácter pero en realidad sólo es pura fachada, no hace falta hurgar mucho para descubrir  que  tristemente son las últimas en pintar algo y que al hombre parece importarle más bien poco todo el sacrificio que por ellos hacen.
Son las primeras en levantarse y las últimas en acostarse, son el motor del país siempre a la sombra y exentas de reconocimiento. Su voz ni se oye, ni se escucha.
Deben realizar el doble de esfuerzo que un hombre para obtener la mitad de los meritos que al macho guineano se le otorgan.
La misoginia es un problema mundial y en África se acentúa tanto que difícilmente pasa un día sin que se me revuelvan las tripas de rabia. Son los hombres los que tienen el poder político y económico mientras la mujer queda marginada en la esfera de lo privado, dejándose los cuernos en las tareas domésticas y en el mantenimiento de decenas de niños que deben criar. Además de esclavas del hogar y la familia, son trabajadoras incansables de la tierra. Labran el suelo bajo el  castigador Sol africano con un niño amarrado a su cintura que cargan en la espalda como si fuera una prolongación de su cuerpo. También son vendedoras en los mercados que se organizan en las ciudades más importantes de la zona. Suelen desplazarse a pie para lo cual deben comenzar andar antes de que el Sol se ponga por los caminos empedrados y erosionados  o por el poco asfalto abrasador que recorre este pequeño pedazo de tierra. La mercancía siempre en la cabeza, donde son capaces de cargar pesos incompresibles con un equilibrio de trapecista además de llevar siempre al más pequeño de sus hijos como mochila. Tras pasar el día intentando vender unos cuantos plátanos, tomates, mangos, algún cerdo o cabrito, regresan a casa recorriendo varios km, dónde les espera el marido exigiendo sin pudor un plato de comida sobre la mesa y unas cuantas criaturas esperando a ser amamantadas.
Así es la vida de la mujer guineana y así ellas la aceptan como si no existiera condición mejor. Sufren y no se quejan.
De la fortaleza de estas mujeres nacen sus hijas, calcos de sus progenitoras que aceptan el machismo porque así las han educado. Repiten el esquema aprendido al casarse con sus maridos y formar una familia con el mismo molde.
Cocinan para un regimiento, sin ollas a presión, ni cocinas de gas y mucho menos eléctricas. Lavan la ropa sin lavadoras y deben andar al pozo para conseguir el agua necesaria para este trabajo. Limpian la casa agachadas o de rodillas porque una escoba o fregona es un lujo. Además de que deben hacerse cargo de la chiquillería que han parido y ser buenas esposas y amantes sirviendo a su marido que a fuerza de vivir como un marqués se ha convertido en un dependiente  incapaz de encender el fogón para calentarse el arroz o lavarse sus intimidades.
 El patriarcado es sustentado en gran parte por la aceptación femenina de este sistema, no pretendo culpar exclusivamente al hombre de este problema. Sólo trato reflejar la realidad que yo cómo mujer occidental observo en esta tierra y que me entristece profundamente.
Además de lo anteriormente mencionado, las mujeres siempre quedan en un segundo plano, también claro está en el ámbito educativo. La tasa de analfabetos en Guinea-Bissau es  notablemente superior en el género femenino. Los varones siempre son los  primeros en ir a la escuela mientras una vez más la mujer queda postergada al hogar y la familia. Esta tendencia en los últimos años se ha ido corrigiendo y cada vez son más las niñas a las que se les respeta su derecho de educación. 
Para el final me he dejado la más terrible de las atrocidades que se comenten contra la mujer aquí. A muchas guineanas se las ha negado de por vida el derecho más íntimo del ser humano, el derecho al placer. De pequeñas les robaron para siempre el centro de la sexualidad femenina. Una lámina o cuchilla afilada y en el mejor de los casos un cuchillo les arrancó su clítoris. Cortándoles un pedazo de sexualidad condenándolas  así a no descubrir jamás el placer del acto sexual. La mutilación es el símbolo supremo de la cultura opresiva patriarcal  y por muy increíble que nos parezca este acto de dominación se sigue ejerciendo en muchos lugares del planeta Tierra. Si bien es cierto que el número de mutiladas en Guinea-Bissau se ha reducido considerablemente debido a los esfuerzos del gobierno y a la concienciación del pueblo. En la actualidad esta práctica es cada vez menos usual quedando reducida a algunos grupos étnicos en las zonas más aisladas del país.

Espero que algún día  ellas consigan aprovechar todo el carácter, fuerza y  coraje que las caracteriza para revelarse y  defender sus derechos que tantas veces les son negados.  Espero que algún día ellos dejen de vivir en la postura cómoda del machismo para apoyar a  sus madres, mujeres, hijas, hermanas y amigas. Espero que algún día estas diferencias de género acaben en el mundo y que se eduquen a las nuevas generaciones venideras en una igualdad real.

PAU

jueves, 4 de noviembre de 2010

ÁFRICA.

Cada vez queda menos, apenas una semanita para cumplir uno de mis sueños y a medida que pasan los días son mayores también mis miedos, Guniea Bissau me espera.
Asi que me veré obligada a dar un parón con el blog, ya que desde esos rincones recónditos raras veces conseguiré conectarme.
Se que a la vuelta tendré material suficiente para rellenar estos 6 meses de abandono.

Dejo un artículo de Saramago que viene al pelo.

África

En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Sería difícil encontrar una síntesis más perfecta de la sucesión de desastres que fue y sigue siendo, desde hace siglos, la existencia en el continente africano. El lugar del mundo donde se cree que la humanidad nació no era ciertamente el paraíso terrenal cuando los primeros “descubridores” europeos desembarcaron (al contrario de lo que dice el mito bíblico, Adán no fue expulsado del edén, simplemente nunca entró
en él), pero con la llegada del hombre blanco se abrieron de par en par, para los negros, las puertas del infierno. Esas puerta siguen implacablemente abiertas, generaciones y generaciones de africanos han sido lanzadas a la hoguera ante la apenas disimulada indiferencia o la impúdica complicidad de la opinión pública mundial. Un millón de negros muertos por la guerra, por el hambre o por enfermedades que podrían haber sido curadas, pesará siempre menos en la balanza de cualquier país dominador y ocupará menos espacio en los noticiarios que las quince víctimas de un serial killer.Sabemos que el horror, en todas sus manifestaciones, las más crueles, las más atroces e infames,barre y asola todos los días, como una maldición, nuestro desgraciado planeta, pero África parece haberse convertido en su espacio preferido, en su laboratorio experimental, el lugar donde el horror se siente más a sus anchas para cometer ofensas que creíamos inconcebibles, como si los pueblos africanos hubiesen sido señalados al nacer con un destino de cobayas, sobre las que, por definición, todas las violencias serían permitidas, todas las torturas justificadas, todos los crímenes absueltos.Contra lo que ingenuamente muchos se obstinan en creer, no habrá un tribunal de Dios o de la Historia para juzgar las atrocidades cometidas por hombres sobre otros hombres. El futuro, siempre tan disponible para decretar esa modalidad de amnistía general que es el olvido disfrazado de perdón, también es hábil en homologar, tácita o explícitamente, cuando tal convenga a los nuevos
arreglos económicos, militares o políticos, la impunidad de por vida a los autores directos e indirectos de las más monstruosas acciones contra la carne y el espíritu. Es un error entregarle al futuro el encargo de juzgar a los responsables del sufrimiento de las víctimas de ahora, porque ese futuro no dejará de hacer también sus víctimas e igualmente no resistirá la tentación de posponer para otro futuro aun más lejano el mirífico momento de la justicia universal en que muchos de nosotros fingimos creer como la manera más fácil, y también la más hipócrita, de eludir responsabilidades que solo a nosotros nos caben, a este presente que somos. Se puede comprender que alguien se disculpe alegando: “No lo sabia”, pero es inaceptable que digamos: “Prefiero no saberlo”. El funcionamiento del mundo dejó de ser el completo misterio que fue, las palancas del mal se encuentran a la vista de todos, para las manos que las manejan ya no hay guantes suficientes que les oculten las manchas de sangre. Debería por tanto ser fácil para cualquiera una elección entre el lado de la verdad y el lado de la mentira, entre el respeto humano y el desprecio por el otro, entre los que están por la vida y los que están contra ella. Desgraciadamente las cosas no siempre suceden así. El egoísmo personal, la comodidad, la falta de generosidad, las pequeñas cobardías de lo cotidiano, todo esto contribuye para esa perniciosa forma de ceguera mental que consiste en estar en el mundo y no ver el mundo, o solo ver lo que, en cada momento, sea susceptible de servir a nuestros intereses. En tales casos solo podemos desear que la conciencia venga, nos tome por el brazo, nos sacuda y nos pregunte a quemarropa: “¿Adónde vas? ¿Qué haces? ¿Quién te crees que eres?”.
Una insurrección de las conciencia libres es lo que necesitaríamos. ¿Será todavía posible?

No tengo mucho más que añadir, quizá a la vuelta.
Espero que al final el mensaje sea más esperanzador.

jueves, 19 de agosto de 2010

We feed the world.


Así se titula el documental austriaco que vi ayer, realmente a una se le quitan las ganas de comer después de esto.
Vivimos en una espiral de hambre, pobreza y destrucción medioambiental sostenida por los países del Norte. Este documental nos muestra la verdadera cara de la moneda, sobre la industria de la alimentación. Creo que vivimos en un mundo frenético en el que pocas veces te paras a pensar en el recorrido que hace un tomate desde el invernadero a tu nevera, o que suerte ha vivido el pollo que has comprado en el supermercado. Comemos productos de mentira que crecen en un mundo hipócrita. Vivimos en la era de la globalización donde existe el libre mercado de productos, pero no de personas.
El documental muestra datos escalofriantes sobre la industrialización de los alimentos. Por ejemplo 350.000 héctareas de tierra agrícola sobre todo en Latino-Ámerica (especialmente en la Selva Amazónica) están dedicadas al cultivo de Soja para alimentar al ganado Europeo, mientras que el 25% de la población local pasa hambre. Es paradójico como alimentamos a nuestros cerdos, con soja cultivada en una selva desforestada mientras la población autóctona se muere de hambre .Esto es sólo uno de los ejemplos de la incoherencia de la política alimentaria mundial. Por esta razón afirma Jean Ziegler (relator de la ONU para la alimentación) que cada niño que muere de hambre en el mundo es realmente un asesinato. Pues existe en el globo suficiente cómida para todos, pero no está bien repartida.
Es cierto que antes de ver el documental era consciente del tremendo desajuste y kaos que gobierna en el mundo, pero después de escuchar dátos tan crudos y ver imágenes tan explícitas se te queda el cuerpo en estado de alarma y te invade la típica sensación de odio a todo lo que hoy en día se le califica como desarrollo.
Desarrollados, así se denominan los países del Norte que sin ética ni escrúpulos chupan la sangre y recursos del resto de países a los que denominamos Subdesarrollados. Una vez más este documental hace que me cuestione sobre que es verdaderamente el desarrollo.
En mi opinión el camino que llevamos no es el correcto, las imágenes hablan por sí solas. Ya no sabemos lo que comemos,todo ha perdido su sabor original por culpa de la excesiva industrializacin. Con esto no quiero decir que no sea ventajoso la introducción de maquinaria en el mundo rural, ni que se vuelva en su totalidad a la agricultura tradicional. Ya que las máquinas han liberado en cierta manera al hombre de un trabajo muy esclavo, pero si el desarrollo no es sostenible nada de esto tiene sentido. Es una espiral que nos afecta a todos. El documental nos muestra el precio humano, social y ecólogico que cuesta poder tener en el super hortalizas en cualquier época del año y pollo en bandeja a un módico precio. Mientras tanto los agrícultores áfricanos se ahogan con la superabundancía de productos europeos con bajos precios con los que no pueden competir.
Para finalizar aparece un pátetico y surrealista discurso de uno de los hombres más poderosos del mundo, el Director General de Nestlé, que sin ningún atisbo de vergüenza se atreve a afirmar que el agua debería privatizarse y ser comercializada como el resto de los alimentos diciendo que las Ong´s sostienen una postura extrema, al defender el agua como un derecho público y universal.
Un documental que te remueve la conciencia "Nosotros alimentamos al mundo" y también nosotros causamos ruina y miseria con nuestra industria agroalimentaria.
Tomar conciencia no es díficil, lo realmente duro es actuar, pues todos estamos metidos en el saco del mounstruo capitalista, pero es cierto que en la mano de los consumidores existe la posibilidad de dar un pequeño giro de tuerca a esta locura.
Comprar productos bio, ecológicos o de comercio justo, no malgastar la comida tontamente, aprovechar, reutilizar, son muchas de las acciones que podemos realizar en nuestra vida cotidiana.
Saber lo que compramos, informarnos sobre el orígen de los productos son fórmulas simples y al alcance de todos. Las excusas siempre son las mismas: no tengo ningún super ecológico a mano, o los productos son mucho más caros y la economía no me llega. Pues bien existen otras alternativas como poder plantar un huertecillo para la autogestión de ciertos productos en tú propia casa o boicotear a grandes empresas que se aprobechan del sistema para crear desequilibrio entre Norte y Sur.
Pero muchas veces el consumidor no sabe las triquiñuelas que encierra la industria, el cambio esta al alcance de todos pero las reglas del juego pasan por las altas esferas.

PAU

jueves, 1 de julio de 2010

Se fué un grande.

El mundo necesita más personas como él.
Enorme Saramago.

"Como escritor, creo que no me he separado jamás de mi conciencia de ciudadano. Considero que donde va uno, debe ir otro. No recuerdo haber escrito una sola palabra que estuviera en contradicción con las convicciones políticas que defiendo, pero eso no significa que haya puesto alguna vez la literatura al servicio directo de la ideología que es la mía. Por supuesto, eso sí, al escribir procuro, en cada palabra, expresar la totalidad del hombre que soy.

Repito: no separo la condición de escritor de la de ciudadano, aunque no confundo la condición de escritor con la de militante político. Es cierto que la gente me conoce más como escritor, pero también están quienes, con independencia de la mayor o menor relevancia que reconozcan en las obras que escribo, piensen que lo que digo como ciudadano común les interesa y les importa. Aunque sea el escritor, y solo él, quien lleva sobre los hombros la responsabilidad de ser esa voz.
El escritor, si es persona de su tiempo, si no se quedó anclado en el pasado, tiene que conocer los problemas de tiempo en que le tocó vivir. ¿Y qué problemas son los de hoy? Que no estamos construyendo un mundo aceptable, bien por el contrario, vivemos en un mundo que va de mal en peor y que humanamente no sirve. Atención, por favor: que no se confunda lo que reclamo con ningún tipo de expresión moralizante, con una literatura que dice a la gente de qué manera debe comportarse. Hablo de otra cosa, de la necesidad de contenidos éticos, sin ningún trazo de demagogia. Y, condición fundamental, que no se aparte nunca de la exigencia de un punto de vista crítico."

Saramago

martes, 9 de marzo de 2010

POR LA IGUALDAD!!





Esta entrada la publico con algo de retraso, ya que el día internacional de la mujer fue ayer 8 de Marzo. Pero creo que no es el día el que tiene que cobrar relevancia si no la lucha feminista que es una lucha diaria.




Para empezar quiero aclarar lo que para mi es el feminismo: es una lucha mal entendida y que frecuentemente se confunde con el hembrismo. Feminismo no es el antónimo de machismo, feminismo no es la defensa de la mujer en detrimento del hombre.






FEMINISMO ES LA LUCHA MIXTA POR LA IGUALDAD ENTRE HOMBRE Y MUJER.






Por eso creo que es necesario hacer del feminismo un referente imprescindible para no tener una visión sesgada del mundo y construir entre todos una sociedad más justa y menos opresiva.


En la actualidad las mujeres han derribado muchos muros pero esto no quiere decir que no nos quede un largo camino por recorrer.


Muchas personas creen que ya se han alcanzado todas las cuotas de igualdad, el gran reto es hacer de esta igualdad ficticia una igualdad real en cada uno de los momentos y lugares de la vida social, política, sexual, económica, cultural...


A pesar de lo avanzado continua reproduciendose la desigualdad tanto en la esfera pública como en la privada y no podemos ignorar la condición de semiesclavitud en la que hoy en día continúan sobreviviendo tantas mujeres en la mayor parte del planeta.


Siguen existiendo personas que no logran comprender el conflicto de géneros, esto es debido a que en los países llamados desarrollados han desaparecido las desigualdades legales (con desigualdades legales me refiero a la educación, el derecho a voto y el trabajo remunerado en la esfera pública). Estos logros invisibilizan muchas otras desigualdades más sútiles y otras que no lo son tanto.


Muchos hombres y también muchas mujeres se empeñan en repetir que en la actualidad el feminismo es un movimiento obsoleto y absurdo porque consideran que ya esta todo ganado y que ambos sexos vivimos en igualdad de condiciones, estas personas simplemente viven con una enorme venda en sus ojos.


Mujeres y hombres estamos determinados por una socialización diferencial a través de la cual interiorizamos mensajes distintos y aunque existen diferencias biológicas objetivas entre ambos sexos esta socialización nos hace reproducir conductas distintas.


Nacer mujer es haber nacido en el sexo socialmente considerado menos fuerte, sexo infravalorado y fecuentemente sobreprotegido. Esta sobreprotección puede generar tendencia a la pasividad y a la autolimitación. Es por ello que debemos demostrar que las cosas no son así y que nosotras podemos, pero que esta lucha no es exclusiva de la mujer, que el feminismo es una lucha mixta y que sin ellos nunca se conseguirá la igualdad real.




 



miércoles, 24 de febrero de 2010

más lista de lo que parece...



Después de unos 20 años viviendo en este edificio, de los cuales puedo recordar con nitidez unos 16, creo que hoy a sido el día en el que más he hablado con mis vecinos, los cuales muchas veces ni me saludan en el portal.
¿A que es debido este acontecimiento?
Tristemente... a la caja tonta.
Hoy la mayoría de los vecinos se han movilizado porque debido a la lluvia nos hemos quedado sin emisión en todo bloque. Desde bien temprano el edificio se ha convertido en un continuo ir y venir de gente, un goteo de personas subiendo y bajando por las escaleras, llamando a los timbres y todos con una misma preocupación rondando en sus cabezas...
¡¿qué hacemos hoy sin Tv?!
Es curioso ver como la gente se mueve desesperada buscando una solución al no poder soportar un día sin el dichoso aparatito, que parece haberse convertido en un miembro más de nuestras familias.
Yo diriá que la caja tonta es más lista de lo que parece, ya que ha conseguido esclavizarnos y que organicemos nuestras vidas adorándola. Nos ha hecho dependientes y poco a poco nos ha subcionado todo atisbo de imaginación y creatividad.
Con esto no quiero demonizar la imagen de la televisión, sólo quiero recalcar el mal uso que se ha venido haciendo de ella , hasta tal punto que la gente no pueda soportar un día con la pantalla en negro.
La televisión acaba siendo un monstruo que un buen día se coló en nuestras vidas y desde entonces en muchas casas no ha parado de funcionar.
Las familias acompañan sus comidas ensimismadas en el televisor, muchas veces sin mirarse a los ojos y sin cruzar palabra alguna. Muchos niños estudian,juegan y crecen al ritmo de las imágenes emitidas, imitando a sus ídolos, personajes televisivos, que rara vez resultan ser educativos.
Nos hemos convertido en autómatas que como tales después de su jornada laboral, probablemente igual de robotizada, mecánica y alienante, llega al sofá de su casa, en el cuál tiene perfectamente reproducido su trasero y enciende el "gran invento"; con el fin de desconectar. Mucho me temo que esta desconexión va íntimamente ligada con la incapacitación para la crítica y reflexión.
Cada día la tele se esta convirtiendo en un producto más pérfido que taladra el cerebro humano y empobrece las relaciones sociales.
Nos hemos convertido en esclavos que sin querer imitamos lo que por este aparato nos quieren vender.