jueves, 3 de noviembre de 2011

LISBOA AMARELLA

Santos O Velho.
Alfama

Rua da Bica




 "De vez en cuando es bueno
ser consciente
de que hoy
de que ahora
estamos fabricando
las nostalgias
que descongelarán
algún futuro".
 



PAULA MUÑOZ ANTÓN

jueves, 27 de octubre de 2011

Espejo calaberas mexicanas



Espejo pintado a mano con pintura acrílica.

PAULA MUÑOZ ANTÓN

jueves, 20 de octubre de 2011

Mujeres mauritanas.


Mujeres mauritanas sentadas en la puerta de un mercado. (acuarelas y rotus)
Mujer mauritana en el puerto de Nouadhibou (acuarelas y rotus)


PAULA MUÑOZ ANTÓN

lunes, 26 de septiembre de 2011

RUTA TRANSAHARIANA (mapa del recorrido)

El continente olvidado por excelencia, la cuna del hombre.
Cuando pisas su tierra queda impregnada en tí y va contigo allá dónde tu vayas. Su textura puede ser suave como la seda o bruñida y trabajada como las manos de sus hombres y mujeres.
África es espeluznantemente bella ,capaz de lo mejor y lo peor. Es capaz de evocar tristeza y alegría al mismo tiempo, arrancarte una carcajada y desplomarte en un sollozo. A veces dormida y desconsolada otras eternamente viva.
Su ritmo a veces te arrastra y atropella ,otras te mece lentamente y acuna el estress característico de occidente en un sopor pausado y profundo.
Sentirla y vivirla te llena de energía a la vez que te inmoviliza.
Su aroma natural a tierra, a hoja a fruta puede embriagarte, pero esa naturalidad sin falsos perfumes sintéticos también puede llegar afixiarte.
Sus gentes duras, aparentemente impenetrables te abrazan y acogen sin esperar nada a cambio.Los niños inocentes y puros te dan lecciones de vida.
África la madre naturaleza, la tierra saqueada.
Lugar de culturas ancestrales, la gran desconocida. Sus ritmos y danzas te hipnotizan. A veces vibrante y sonora otras tan callada y silenciosa.
África la tierrra de las contradiciones no deja a nadie indiferente...

LA RUTA

Ahora que tengo tiempo , puedo dedicarme a escribir sobre mi viaje de vuelta de Guinea Bissau.
Aquí he dibujado un mapa donde estan indicados los puntos donde párabamos.
Las lunas son las noches que pásabamos en cada lugar, muchas de ellas están por el camino ya que viajábamos por la noche para ahorrarnos el pagar un hostal , intentar no enterarnos de los largos caminos y pasar menos calor por el sofocante desierto del Sahara.

1ª Etapa: Bissora-Bula-Zinguinchor-Dakar.
*Tres noches en Dakar.
2ªEtapa: Dakar-Sant Louis-Rosso.
*Una noche en Rosso
3ªEtapa: Rosso-Nouakchott.
*Tres noches en Nouakchott
4ªEtapa: Nouakchott- Nouadhibou
*Una noche en Nouadhibou
5ªEtapa: Nouadhibou-Dakhla
*Una noche en Dakhla
6ªEtapa: Dakhla-El Aáiun)
*Una noche de transporte.
7ª Etapa: El Aáiun-Essauira.
*Una noche de transporte + dos noches en Essauira
8ªEtapa: Essauira-Marrakech
*Tres noches en Marrakech
9ªEtapa: Marrakech-Fes.
*Una noche de transporte + dos noches en Fes.
10ª Etapa: Fes-Chefchaouen.
*Una noche en Chefchaouen.
11ªEtapa: Chefchaouen-Tetuan-Ceuta-Algeciras.
*Una noche en Algeciras.
12ªEtapa: Algeciras-Cadiz.
*Dos noches en Cadiz.
13ªEtapa: Cadiz-Madrid............



PAU













lunes, 12 de septiembre de 2011

Camisetitas pintadas a mano.

Niña en el trapecio. 15 euros (vendida)
Detalle de la calavera

Imperdibles y calavera 12 euros (vendida)
Phebels 12 euros (vendida)

-Pau-

sábado, 3 de septiembre de 2011

Siete atardeceres y un amanecer en África

Playa de Bambú (Gambia)
Playa de Bambú (Gambia)
Playa Bambú (Gambia)
Amanecer en el rio Cassamance (Sénegal)
Región de Cassamance (Sénegal)

Rio Cassamance (Sénegal)

Región de Cassamance (Sénegal)

PAULA MUÑOZ ANTÓN

martes, 23 de agosto de 2011

POR FATU.

En África, dijo alguien, los muertos son negros y las armas son blancas. Así empezaba un artículo de Saramago que publiqué en este blog antes de partir hacia Guinea-Bissau. Ahora que he vuelto y llevo un mes y medio en España, tristemente debo recuperar esta afirmación para hablar de lo siguiente.
Todos somos conscientes de que nuestra estancia en el mundo es efímera y vivimos con la seguridad de que algún día moriremos.  Pero en nuestra cotidianidad ella no está presente, pues no es una compañera agradable y es natural que nos desprendamos de ese vaho frio que desgaja solo el hecho de pensar en el fin de este milagro, que es la vida.
Pero en África las cosas cambian, la muerte está siempre ahí, acechando a hombres, mujeres, adultos, jóvenes y niños y ella siempre se lleva a los más débiles. Parece una estampa terrible, pero quizás esa relación tan cercana con la muerte es lo que hace que ellos vivan su presente sin agobios del futuro, ni opresiones del pasado.
Cuando un niño nace en Guinea-Bissau, los padres no sueñan con que su hijo sea periodista, médico, ingeniero… Cuando un niño nace en Guinea, nadie proyecta su futuro, pues es incierto.  Los padres luchan por sacarle adelante,  luchan por la supervivencia, por el plato de arroz diario, porque ese bebe se haga fuerte y sea una persona más que colabore en el sustento de la economía familiar. Pero esta lucha no es fácil, pues continuos enemigos amenazan la fragilidad de una criatura tan débil.
Estos enemigos se llaman: diarrea, neumonía, paludismo, sarampión, desnutrición, falta de saneamiento básico, falta de acceso a agua potable…. Enemigos fáciles de combatir, si el hombre le plantara cara al egoísmo, a la comodidad y a esa terrible venda que muchos aún insisten en llevar sobre sus ojos, su mente y su corazón.
No sólo es que a la mitad del mundo no le importen los muertos africanos, si no que tristemente, interesa mantener este horror para que los gobiernos de los países ricos, las grandes empresas y en especial las farmacéuticas se sigan llenando los bolsillos de dinero y las manos de sangre. Pues estas muertes en el fondo son asesinatos, ya que estas víctimas también tienen sus verdugos.
Alrededor de 29.000 niños y niñas menores de cinco años mueren por minuto por causas evitables.
El hambre no es un desastre natural como nos quieren hacer creer, pues existen recursos suficientes en la tierra para alimentar a 8.000 millones de personas y en el planeta tierra habitamos unos 6.000 millones. Así permitimos que Somalia muera, que en cada familia diariamente ocurra el drama de una pérdida y que se esté produciendo un éxodo masivo.
 Hoy es Somalia, mañana será Zimbabue, pasado Etiopia…. Pero todos los días es ÁFRICA.
Tristemente puedo ponerle cara y nombre a una de estas víctimas. Hoy para mí deja de ser una cifra alarmante de muertes para convertirse en una pérdida real, ella es Fatumata.
Fatu es la niña regordeta de dos añitos, de la que os hablaba en mis mails cuando vivía en Guinea. Un terremoto de energía que se movía por nuestra casa a todas horas y nos mantenía una sonrisa dibujada en la cara. La más pequeña de una familia muy  especial que pasó a ser nuestra familia africana.


ñha filha


 Nunca olvidaré el primer día que la vi, entro en casa sigilosa, por la puerta de atrás, que siempre andaba abierta y se plantó en el salón. Estaba llena de mocos, su tripa era enorme (algo común en muchos niños de Guinea) y llevaba un vestido naranja muy alegre que resaltaba en su piel marrón. Nos miramos, yo sonreí, ella permaneció impasible. Me pareció una niña triste, pero  desde el primer momento me transmitió una ternura especial. Partí unas naranjas y las aplasté para que pudiera beber el zumo, se relamió y enseguida comenzó a sonreír, no sé cuánto tiempo estuve con ella hasta que apareció Cadi, su madre, pero recuerdo que se estableció algo especial, la cogí cariño enseguida. Al cabo de unos días las visitas de Fatu se hicieron usuales, siempre venía acompañada de Augusta y Domingas, sus hermanastras, a las cuales también quiero y recuerdo todos los días.  Fatu correteaba por la casa, se revolcaba por los pasillos, se subía a los colchones, jugaba a matar hormigas, gritaba y balbuceaba ese extraño idioma que tienen los niños y en unos meses se convirtió en la reina de la casa. Tan grande era el afecto mutuo que Domingas comenzó a llamarme “mame di Fatu”  y al final la propia niña comenzó a llamarme mamá.
Un día nos sorprendieron con la triste noticia de que Fatu se marchaba a Barro, otra ciudad. Pues Cadi no podía hacerse cargo de ella y en casa de su hermana la necesitaban, esperarían a que creciera un poco y  pronto Fatu podría trabajar junto a su tía lavando platos.
Allí estaba ella, en la puerta de casa con su mochilita y un gorro protegiéndola del Sol, sin saber muy bien lo que pasaba ni a donde iba, al lado Cadi su madre destrozada por el dolor de la separación. Acompañamos a Fatu y a su abuela a la plaza de Bissorã, recuerdo que era viernes, día de Lumo (mercadillo) y aprovechamos para comprar un vestidito a Fatu. Montaron en un camión y se marcharon, se me formó un nudo en la garganta y al volver a casa sólo sentí un inmenso vacío. La próxima vez que Fatu la niñita de dos años, visitará Bissorã lo haría convertida en una mujer.
Ayer 22 de Agosto del 2011, llamé a Jahir un amigo guineano, la noticia me descolocó y retumbó en mi cabeza. Fatu la hija de Cadi había muerto esa misma mañana. No lo podía creer. ¿Qué había pasado? Tenía fiebre. Fatu nunca habría muerto de esa manera, ni a esa edad en el mundo rico. Y así cuántos niños como ella mueren en el continente olvidado por cada abrir y cerrar de ojos.

“Lo que una vez disfrutamos, nunca lo perdemos. Todo lo que amamos profundamente se convierte en parte de nosotros mismos.”




PAU