jueves, 12 de abril de 2012

Porque siempre habrá contraescuelas en este mundo al revés

Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.
¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela.


Eduardo Galeano

miércoles, 21 de marzo de 2012

DIGNA RABIA!


Camiseta pintada a mano: EZLN 15 euros (vendida)
-Pau-


"Buenas noches. Mi nombre es Marcos, Subcomandante Insurgente Marcos.
Para quienes conocen al zapatismo tal vez no sea necesario explicar qué hago aquí, en un acto de mujeres y para mujeres.
Claro que no son mujeres así nomás, sino mujeres que han decidido alzar la voz para protestar por las agresiones que, por parte de la policía, sufrieron y sufren otras mujeres a partir de los días 3 y 4 de mayo de 2006, en San Salvador Atenco, en el Estado de México, en la República Mexicana.
Son, en uno y otro lado, mujeres sin miedo.
Mi nombre es Subcomandante Insurgente Marcos y soy, entre otras cosas, el vocero del EZLN, una organización mayoritariamente indígena que lucha por la democracia, la libertad y la justicia para nuestro país que se llama México.
Como vocero del EZLN, por mi voz toman voz los otros y otras que nos forman, que nos dan rostro, palabra, corazón.
Una voz colectiva pues.
En esa voz colectiva está la voz de las mujeres zapatistas.
Y con nuestras voces y oídos, están también nuestras miradas, nuestras luces y sombras zapatistas.
Me llamo Marcos y entre los múltiples defectos individuales que cargo, a veces con cinismo y desparpajo, está el de ser hombre, macho, varón.
Como tal, debo cargar, y no pocas veces enarbolar, una serie de prototipos, lugares comunes, evidencias.
No sólo en lo que a mí y a mi sexo o género respecta, también y sobre todo a lo que se refiere a la mujer, al género femenino.
A los defectos que me definen individualmente, alguien agregaría el que como zapatistas tenemos, a saber, el de no perder todavía la capacidad de asombrarnos, de maravillarnos.
Como zapatistas a veces nos asomamos a otras voces que sabemos ajenas, extrañas, y sin embargo, semejantes y propias.
Voces que asombran y maravillan nuestro oído con su luz”¦ y con su sombra.
Voces, por ejemplo, de mujeres.
Desde el colectivo que nos da rostro y nombre, paso y camino, nos esforzamos por elegir a dónde dirigir el oído y el corazón.
Así que ahora elegimos oír la voz de las mujeres que no tienen miedo.
¿Se puede escuchar una luz? Y si así fuera, ¿se puede escuchar una sombra?
¿Y quién más elige, como nosotras hoy, poner el oído, y con él el pensamiento y el corazón, para escuchar esas voces?
Elegimos. Elegimos estar aquí, escuchar y hacernos eco de una injusticia cometida en contra de mujeres.
Elegimos no tener miedo para escuchar a quienes no tuvieron miedo para hablar.
Y no sólo. Esos malos gobiernos con sus acciones pretendían cosechar miedo, y ahora resulta que no, que están cosechando indignación y rabia.
Por los testimonios de esas detenidas sin miedo que son nuestras compañeras, sabemos que fueron agredidas como mujeres, violentadas en su cuerpo de mujer.
Y, por lo que sabemos también de su palabra, esa violencia sobre su cuerpo les provocó placer a los policías.
Seguramente para el gobierno, ellas planearon tener cuerpo de mujer y, con perversidad extrema, planearon que ése su cuerpo fuera el botín para las “fuerzas de la legalidad”.
El señor Fox, gobernante federal del “cambio” y del “Estado de Derecho”, hace unos meses nos aclaró que las mujeres son “lavadoras de dos patas” (a confesión de partes, relevo de pagos en abonos y pase usted al departamento de atención al cliente).
Y es que para allá arriba, estas máquinas de placer y de trabajo que son los cuerpos de las mujeres, incluyen las instrucciones de ensamblaje que el sistema dominante les asigna.
Si un ser humano nace mujer, a lo largo de su vida debe recorrer un camino que ha sido construido especialmente para ella.
Ser niña. Ser adolescente. Ser mujer joven. Ser adulta. Ser madura. Ser anciana.
Y no sólo desde la menarca hasta la menopausia. El capitalismo ha descubierto que en la infancia y la ancianidad también se obtienen objetos de trabajo y placer, y para la apropiación y administración de esos objetos tenemos “Gobers Preciosos” y empresarios pedófilos en todas partes.
La mujer, dicen allá arriba, debe caminar por la vida implorando perdón y pidiendo permiso por y para ser mujer.
Y andar un camino lleno de alambre de púas.
Un camino por el que hay que transitar arrastrándose, con la cabeza y el corazón pegados al suelo.
Y aún así, a pesar de seguir las instrucciones de ensamblaje, ir recolectando arañazos, heridas, cicatrices, golpes, amputaciones, muerte.
Y buscar a la responsable de esos dolores en una misma, porque en el delito de ser mujeres viene incluida la condena.
En las instrucciones de ensamblaje de la mercancía “Mujer” se explica que el modelo debe tener siempre la cabeza gacha; que su posición más productiva es de rodillas; que el cerebro es prescindible y, no pocas veces, su inclusión es contraproducente; que su corazón deber alimentarse con frivolidades; que su ánimo debe sostenerse en la competencia contra su mismo género para atraer al comprador, ese cliente siempre insatisfecho que es el varón; que su ignorancia debe alimentarse para garantizar un mejor funcionamiento; que el producto tiene la capacidad de automantenimiento y mejora (y para eso hay una amplia gama de productos, además de salones y talleres de hojalatería y pintura); que no sólo debe aprender a reducir su vocabulario al “sí” y el “no”, sino, sobre todo, debe aprender cuándo debe decir estas palabras.
Y de que, si por algún defecto de fabricación involuntario o premeditado, alguna levanta la mirada, entonces la implacable guadaña del Poder le cercena el lugar del pensamiento, y la condena a sólo andar como si ser mujer fuera algo por lo que hay que pedir disculpas, y para lo que hay que pedir permiso.
Para cumplir con esta garantía hay gobiernos que suplen su falta de cerebro con las armas y los sexos de sus policías; y, además, estos mismos gobiernos tienen manicomios, cárceles y cementerios para las mujeres “descompuestas” irremediablemente.
Una bala, un tolete, un pene, una reja, un juez, un gobierno, en fin, un sistema le pone, a la mujer que no pide disculpas ni permiso, un letrero que reza “Fuera de Servicio. Producto No Reciclable”.
En la casa, el campo, la calle, la escuela, el trabajo, el transporte, la cultura, el arte, la diversión, la ciencia, el gobierno; las 24 horas del día y los 365 días del año; desde que nacen hasta que mueren, las mujeres enfrentan este proceso de ensamblaje.
Pero hay mujeres que lo enfrentan con rebeldía.
Mujeres que en lugar de pedir permiso, imponen su propia existencia.
Mujeres que en lugar de implorar perdón, exigen justicia.
Porque las instrucciones de ensamblaje dicen que la mujer debe ser sumisa y andar de rodillas y sin embargo, algunas mujeres hacen la travesura de caminar erguidas. Hay mujeres que rompen las instrucciones de ensamblado y se ponen de pie. Hay mujeres sin miedo.
Mi nombre es Marcos, tengo el defecto individual de ser hombre, macho, varón; y la virtud colectiva de ser los que somos, las que somos zapatistas.
Como tal, como tales, confieso que me asombra y maravilla ver a una mujer levantarse y ver saltar, rotas en pedazos, las instrucciones de su ensamblaje.
Es tan hermosa una mujer de pie, que da escalofríos el sólo mirarla.
Salud a estas mujeres, a nuestras compañeras presas y a las que aquí se congregan.
Salud a su no tener miedo.
Salud a la valentía que nos contagian, a la convicción que nos transmiten de que si no hacemos nada para cambiar este sistema somos cómplices de él.
Desde la Otra Ciudad de México."

viernes, 9 de marzo de 2012

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego...

"Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor del fuego"

Alguien me dijo que no es casual…que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.

Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.

Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.

Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.

El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.

Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.

Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.

Entonces…los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.

Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.

Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.

Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.

Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego” que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.

Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.

                             Simone Seija Pareyro.

lunes, 27 de febrero de 2012

SE TÚ MISMA, REBÉLATE!!!

Boceto de Pipi para pintar una camiseta, versioneado en varios tonos.


 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Sahara libre!

"A todos los saharauis que esperan 
entre las sombras del terror 
el día de la definitiva libertad.
Entre las calles 
enrejadas del olvido,
las manos atadas
a las espaldas del tiempo,
hierven tus desordenados 
huesos de porcelana
 Rumores me traen 
tu reciente olor añejo.
La leyenda crece
con tus lamentos al alba.
Mientras, 
tus sueños vagan condenados
esquivando uniformes y espías.
Sin embargo
más allá de tus labios rotos,
de la mirada oscura y ausente,
se adivina tu laudable sonrisa de gloria.
Tu firmeza de acacia solitaria.
Tu fiel esperanza de libertad y primavera."


Poema de MOHAMED SALEM ALDEFATAH, EBNU.

Fotografía:  Tomada en mi viaje por Sahara Occidental (territorio ocupado) concretamente en la 
arena del km 25 ciudad de Dakhla 




domingo, 19 de febrero de 2012

UTOPÍA

Reflexiones sobre una palabra que evoca tantas sensaciones....

Siempre que pienso en una utopía se me aparece en la cabeza como algo inalcanzable, o al menos difícil. 
Creo que esta palabra ha sido cargada de numerosas connotaciones negativas, incluso se suele utilizar como un sinónimo de imposibilidad. Por ello a la gente con sueños e ilusiones, a la gente emprendedora, a la gente con metas y grandes objetivos, a la gente con ganas de vivir , se les tacha de utópicos usando este calificativo con afán de infantilizar y desmotivar, incluso rayando las ganas de ridiculizar.  Pero... ¿Qué sería de las personas sin sus sueños? ¿Qué hubiera sido de la humanidad sin sus ideales? En realidad ser utópicos es imprescindible, la utopía no es una quimera. La utopía puede llegar a materializarse en el momento que comenzamos a creer en ella, pues hacia ella nos dirigiremos.

 La negatividad con la que se ha cargado este concepto, no es más que una forma de intentar generar pasividad en el hombre y su uso se articula de tal forma para provocar y producir personas limitadas, pues no interesan humanos críticos y disconformes, no interesan humanos que piensen y actúen en pro de sus propias utopías o en pro de utopías compartidas, a fin de cuentas, lo que no le interesa a este sistema es gente capaz de cambiarlo.

Y esto se demuestra desde uno de los pilares más básicos de la socialización del individuo, la escuela. Lugar dónde se enseña a acumular conocimientos a almacenarlos y a expulsarlos mecánicamente, abusrdamente con el fin de crear personitas que se adecuen al sistema mercantil para que sean buenos productores y consumidores. La escuela engendra seres muertos en vida.
Al entrar en la escuela entramos en una carrera de competitividad, donde nos enseñan que hay que ser siempre mejor que el compañero de al lado para triunfar. Pero no nos enseñan a amar al otro, ni a nosotros mismos, no nos enseñan a satisfacer nuestros deseos ni a luchar por nuestros sueños y evidentemente no nos enseñan a ser útopicos; y así poco a poco nos volvemos locos frustrados sin saber muy bien lo que aquí puñetas pintamos. Así crecemos trabajando para sobrevivir y sobreviviendo para consumir ahogados en un círculo que nos deja muy poco espacio para reproducir lo que de humanos tenemos. Quien reprime sus deseos y no persigue sus utopías esta viviendo una vida carente de sentido alguno.

Sinceramente no nos lo han puesto fácil para ser utópicos, pero que carajo...
"¡Seamos realistas, exijámos lo imposible!"




PAU

sábado, 4 de febrero de 2012

ERES RESPONSABLE PARA SIEMPRE DE LO QUE HAS DOMÉSTICADO...

"He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.
 
-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
 
-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella. 
-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo-.
 
-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
 
-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo "




Antoine de Saint-Exupéry