lunes, 23 de junio de 2014
viernes, 17 de enero de 2014
Soy una tubab, no lo puedo evitar.
| Reserva natural de Dindefelo. (Senegal) |
3 meses ya!! Que han pasado extrañamente lentos y rápidos
a la vez. Estoy en el ecuador de mi
estancia en Senegal. Ya he vivido la mitad de la experiencia y hoy, si pudiera
en un abrir y cerrar de ojos me
transportaría por unos días a España, con un solo día me valdría para recargar
pilas y continuar.
Voy empezando a necesitar una
ducha. Hablo de una ducha de esas en las que abres un grifo y sientes como el agua te cae a presión por todo el cuerpo a
la temperatura que tú decidas y en la que tienes las manos libres y te puedes
ahorrar hacer equilibrios para que los
pies no se te llenen de barro. Mi
espalda y cuello agradecerían muchísimo una cama. Una cama con su somier y su
colchón de muelles y una almohada, en lugar de una espuma carcomida, sucia y fina
como el papel de fumar sobre unos bambús
sujetos con piedras y un burruño de ropa para la cabeza. Mis talones piden a gritos piedra pómez y
estar remojados durante horas en agua tibia, las plantas de mis pies tienen ya
un color negro incrustado y mucho callo.
Me gustaría tirarme en un sofá mullidito o en su defecto poder sentarme
en algún lugar con respaldo, en vez de andar todo el día de cuclillas. Poder leer o escribir por las noches sin
tener que forzar la vista a la luz de una vela prendida, que parece muy bucólico
y romático pero os aseguro que es una mierda bastante incómoda. Por un día me
gustaría entender todo lo que oigo y que me entendieran todo lo que hablo.
Deseo con todas mis fuerzas abrir una nevera, admirar su interior
emocionada y tras unos segundos de embobamiento por la variedad, atracarla,
comérmelo todo de una sentada, aunque no sé si mi estómago aguantaría tanta
innovación y cantidad. Echar la ropa a la lavadora y no preocuparme de sacar
agua del pozo y frotar sin ningún resultado, pues aquí la ropa siempre está
sucia. Hacerme un chequeo médico de pies
a cabeza y asegurar que todo está en orden y que no tengo habitantes pequeños
con nombres raros viviendo a costa de
mí. Pasar desapercibida, ser una desconocida y no conocer a nadie, no sentirme
observada, dejar de ser blanca, volverme transparente. Necesito unas cañas con
sus respectivas tapas, aunque estas fuesen
un cutre revuelto de frutos secos, del cual, por supuesto no me comería los
panchitos. Desterrar el cacahuete de mi
dieta, aunque fuese solo una tregua de 24horas. Necesito también unos litros
con los amigos, en un parque cualquiera, tirada en un césped. Dejar de espantar
a las pesadas moscas. Barrer sin tener que doblar mi espalda. Volver a sentir
el frio, incluso ese que hace que te duelan los huesos. Ver un día llover y mojarme. Dejar de estar empapada en una capa de sudor
continuo. Olvidarme del arroz, quizás no
en forma de paella. Dormir hasta no poder más, sin gallos ni mezquitas como
despertador obligatorio. Ver un plato y querer comérmelo con los ojos. Un buen fiestón con su correspondiente mañaneo.
Agua y luz con un simple movimiento de muñeca. Un conciertazo de esos en los
que te quedas afónica. Rodearme de la familia y los amigos. Dejar de desayunar
pan duro y leche en polvo. Ponerme un
pantalón corto si me da la gana. Un
baño, con su wc y su cisterna y su rollo de papel higiénico. Poder moverme por
la noche sin depender de una linterna. Dejar de ser vegetariana. Conseguir unos
minutos de puro silencio y volver a mí concepto de intimidad.
Aunque esto fuese solo por un día.
Un día de lujos, vuelta a la comodidad por 24horas, para luego volver a vivir
en la pura naturaleza, en la tierra que todo te lo da y todo te lo quita.
Soy una tubab, no lo puedo evitar
y por muy feliz y adaptada que aquí me encuentre tengo mis días de morriña.
Pero esto sigue! 3 meses más de pura vida por delante y a exprimirlos!
Sé que irrediablemente a la
vuelta lo que echaré de menos será mi
parte africana. BESOOS.
lunes, 23 de septiembre de 2013
El lenguaje de la guerra.
José A. Sánchez Tarifa es doctor en filosofía, criminologo y antropólogo, pero sobre todo es un viajero . El autor narra sus aventuras por el continente africano en su libro " África en el corazón del viajero" Último libro que ha caído en mis manos y que estoy devorando con mucho gusto.Hacía tiempo que un libro no me enganchaba tanto, comencé anoche con él y hoy apenas me quedan un par de capítulos para darle fin.
Tal vez, el autor comparte la misma pasión que yo por el continente y por ello ha conseguido conectar a la perfección con mis emociones, especialmente ahora que me queda apenas un mes para volver a tierras africanas.
Uno de los relatos que leí ayer me impresiono mucho y por eso lo quiero compartir aquí.
"-¿Tú de donde eres?
-Sierra Leona, muy bonito pero ahora hay problemas.
-¿Enfrentamientos?
-Sí un gobierno corrupto que dilapida las riquezas del país , sostenido por gobiernos occidentales, a costa de la miseria de millones de personas y de unos asesinos integrados en las Fuerzas de Defensa Civil que hacen todos los trabajos imaginables. Defienden al gobierno y son los que incumplen la ley (...) Es una gentuza de la peor calaña, no se puede tratar con ellos. Nos hemos tenido que defender de estos criminales y hemos tenido muchos muertos. Mi grupo era especial y estábamos integrados en el Frente Revolucionario Unido. Teníamos confianza en alcanzar la victoria porque había mucho apoyo popular. Al final, el Frente Revolucionario entro en conflictos internos, había demasiados intereses y gente de ideología muy diferente (...) solo nos unía nuestro desprecio al gobierno vigente, ahora el grupo se ha desintegrado y me he quedado en una situación absurda. Sólo sé guerrear, nací en la guerra y es lo único que conozco. Sin grupo, no soy nadie, ya me dirás que futuro me espera. A pesar de las adversidades sobreviviré, estoy acostumbrada a las dificultades y a buscarme la vida.
-Las guerras siempre son malas, hay que evitarlas.
-Eso es fácil decirlo. Los que no habéis vivido una guerra no sabéis lo que sucede en la mente de las personas. Todos los implicados estan dispuestos a matar porque presumen que van a morir. La guerra es un fenómeno social de dimensiones pavorosas. Nunca lo comprenderás. Te aconsejo que te vayas a un lugar en guerra y que stes allí un tiempo. En el fondo es una experiencia muy interesante para conocer bien al ser humano (...) Las guerras son lamentables en un sentido general. Se producen grandes injusticias, pero también grandes justicias. Yo lo único que digo, es que si no has vivido una guerra, tú no sabes quien eres en realidad. Y conocerse a fondo es algo bonito.
-¿Por qué estallan guerras tan violentas en África?
-Es gracioso que eso me lo pregunte un europeo. Respondeme tú por qué ha habido esas guerras tan descomunales en tu continente; esas sí que han sido terriblemente violentas... con millones de muertos y decenas de países implicados, en enfrentamientos con enemigos exteriores e interiores. Los blancos sois los auténticos especialistas en la crueldad humana. Vuestros inventos para el exterminio del enemigo son diabólicos. Eso nunca hubiera surgido de los africanos; nosotros somos nobles y dóciles por eso se nos ha esclavizado durante siglos. Nuestras guerras son de baja intensidad, continuamente se perdonan vidas (...) A la gente le cuesta trabajo eliminar a un capturado. Nuestras guerras son atípicas, demasiado inocentes. (...) El fin occidental ha sido aniquilar al enemigo por cualquier medio, el europeo no sabe ponerse en el lugar del otro, al enemigo se lo considera infrahumano (...) Algunos dirigentes africanos, incluso asesinos, fueron juzgados públicamente y después le conmutaron la pena de muerte, no tanto por ellos, si no por sus familiares, nos ponemos en lugar de las madres, es algo terrible experimentar cómo muere un hijo. Por eso, preferimos perdonar vidas, si es posible, a veces no se puede impedir la muerte de los enemigos, quien ha vivido una guerra sabe lo que digo (...) En la guerra cualquier acto que se comete tiene un gran sentido. Estamos hablando de una situación extrema. (...) El movimiento diplomático en una guerra africana es impresionante; familias mixtas que piden el cese de enfrentamientos, reuniones continuas de linajes enfrentados proponiendo acuerdos, líderes religiosos que públicamente exponen que se están matando a hermanos de creencias, jefes tribales que intercambian a sus propios hijos para neutralizar a los más radicales de su bando... en las guerras hay continua invitación a la paz, pero parece como una locura colectiva que se adueñara de la mente de las personas. En la guerra lo más cruel es el exterminio, en mi grupo los oficiales asesorados por occidentales, consideraban imprescindible la ejecución de aquellos prisioneros que no pudiéramos mantener porque liberarlos es dar fuerza humana al enemigo. Precisamente, los guerrilleros nos opusimos a esas ejecuciones abusrdas, estando dispuestos incluso a compartir nuestra ración diaria de comida con ellos, con tal de que continuaran vivos. Sabemos que tarde o temprano la guerra acabara y cuando esto suceda no podremos devolverles a las madres sus hijos muertos. Otro sector del grupo propuso que en lugar de matarles, cegaramos a los prisioneros, esto se puede juzgar como crueldad, pero es un acto de estrategia militar que nos dignifica. Se trata de neutralizar fuerza militar tratando de causar el menos daño posible. El grupo también se opuso a esta estrategia, considerándola inhumana, por último consideramos la amputación de las manos, para que los capturados no pudieran volver a coger un arma. Y eso fué lo que hicimos.
-¿Pero no deja de ser una barbarie, esas personas se quedan sin manos para siempre?
-No puedes venir tú desde tu confortable posición de profesor, a decirme lo que hay que hacer en una guerra, en la que tu propia vida está pendiente de un hilo. (...) ¿Hubiera sido mejor ejecutarlos a todos? Esto era una posibilidad muy fácil de aplicar para nosotros. Estoy muy orgullosa de lo que hizo mi grupo. Era muy humano y siempre se respetó al enemigo como si en un futuro pudiera ser un aliado. Pregúntale a tu madre qué le gustaría más: verte muerto, sin ojos o sin manos. La gente que no ha vivido una guerra resulta estúpida, habla sin saber lo que dice. Nos están muy agradecidos, saben que les hemos salvado la vida. Recuérdalo para siempre; si quieres comprender una guerra, debes primero hablar el lenguaje de la guerra. Si no lo hablas, no te enterarás de nada. Ni comprenderás ni se te comprenderá. Sólo expresarás disparates. (...)
-¿Y qué piensas hacer ahora?
-Tengo varias posibilidades. Me han hablado de la recolección de cacao en Costa de Marfil o en Senegal con la pesca, o si tengo suerte... puede que me acepte algún bando que esté en guerra. A fin de cuentas, es lo mejor que sé hacer, por no decir lo único, y en el ejército no se vive tan mal. Tienes la comida garantizada y el riesgo no es tanto, si sabes actuar con cautela.
- Pareces joven y sin embargo tienes mucha experiencia de la vida.
-No soy tan joven,tengo ya diecisiete años."
"La guerrillera. África en el corazón del viajero. J.A. Sánchez Tarifa."
domingo, 22 de septiembre de 2013
La escala humana
Docu, altamente recomendable: LA ESCALA HUMANA.
Huimos de lo rural a lo urbano y construimos las ciudades, ciudades que ahora nos construyen a nosotrxs. El cemento nos da forma y modifica nuestros modos de vida, nuestras relaciones sociales. El protagonista de nuestras ciudades es el coche, él tiene más espacio para moverse que nosotros lxs peatones. La ciudad esta pensada para él y los pocos lugares para ser usados por nosotros quedan comercializados, las plazas públicas son extensiones de los bares, cuando no de los centros comerciales, no nos queda ni espacio para pararnos en ellas pues las terrazas ocupan los adoquines de estas. Los pocos bancos para sentarse son monoplazas, para que no podamos compartir el espacio callejero con el vecino, para que ni siquiera nos tengamos que rozar. Cada vez vemos menos parques al aire libre, pues los construyen en el interior de las urbanizaciones para que nuestrxs hijxs no tengan que salir a la calle para jugar. Nos estamos encerrando entre paredes de hormigón y estamos tapiando la vida pública y así cada día nos cuesta más compartir con el otro, cada día es más difícil construir comunidad y cada día me cuesta más ser ciudadana de estos monstruos de ladrillo, asfalto, contaminación y consumo.
viernes, 20 de septiembre de 2013
lunes, 16 de septiembre de 2013
Me voy...
Búscate un trabajo serio, deja de viajar a países raros, es peligroso.
Para de dar tumbos por el mundo, encuentra tu
sitio y estabílizate.
Niña haz
algo de provecho.
Gana dinero, mejor que no sea en negro.
Acumula.
Estudia,
trabaja, consume, come y calla.
Engorda, adelgaza.
Adáptate, progresa, sigue estudiando, demuéstramelo
con un titulo y paga lo que sabes.
Aprende a conducir y cómprate un coche, gasta
gasolina, paga el seguro, el parquímetro y las multas.
Tal vez deberías pensar
en tener algún día una casa, un sitio fijo.
Asienta la cabeza y asiente con ella.
Piensa en tu futuro.............
ME VOY!
ME VOY!
Que ya no me
acuerdo hace cuanto me crecieron estas alas, pero si me nacieron fueron para volar. Migro temporalmente a un continente que me enganchó, me voy a conectar con la tierra, con mama
naturaleza, a vivir sin reloj, a vivir, a
aprender viviendo.
Yo soy mucho de
echar de menos. Echar de menos olores,
sabores, conversaciones, lugares, amigxs, familia, bares, fiestas, risas y confidencias,
abrazos y besos, echar de menos también momentos. Pero todo esto me lo llevo.
Os llevo a todxs en mi mochila, algunxs ocupáis más que otrxs, pero todxs vais
dentro.
Me voy con la ilusión de hacer algo nuevo y
con el miedo de no saber hacerlo. Me voy
cargada de energía para dar todo lo que puedo y dejarme impresionar por todo lo
nuevo. Me voy con incertidumbres y con fantasías. Me voy con un montón de páginas en blanco
para escribir. Con desafíos nuevos.
Viajo para aprender, sembrar y recoger.
Viajo también para perderme y luego encontrarme. Viajo sin billete de vuelta. Esta vez no será
el avión quien me haga volver, ahora espero a que me llame otra fuerza.
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